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Red de empresarios de Madrid

Cómo preparar tu elevator pitch antes de un evento de networking

Una guía práctica para preparar una presentación breve, clara y memorable que abra conversaciones reales en tu próximo evento de networking empresarial.

Llegas a un evento, alguien te pregunta a qué te dedicas y, de repente, te oyes enumerando servicios durante dos minutos sin respirar. Le pasa a mucha gente. Tener una presentación breve preparada no es cuestión de ensayar un discurso de vendedor, sino de facilitar que el otro entienda quién eres y en qué podéis ayudaros.

Qué es un pitch y qué no debería ser

Un elevator pitch es la respuesta corta a la pregunta "¿y tú, a qué te dedicas?". Debería durar entre veinte y cuarenta segundos y caber en una sola respiración tranquila. Su objetivo no es cerrar una venta, sino despertar la curiosidad suficiente para que la otra persona quiera preguntarte más.

Conviene tener clara la diferencia entre presentarse y recitar un catálogo:

  • Presentarse es contar a quién ayudas y qué cambia gracias a ti.
  • Recitar un catálogo es enumerar todo lo que haces, esperando que algo encaje.
  • Un buen pitch se queda corto a propósito, para que el otro pida más.

Si al terminar tu frase la otra persona hace una pregunta, ha funcionado. Si asiente con educación y mira el móvil, toca ajustar.

Tres piezas para construirlo

No hace falta una fórmula mágica. Basta con ordenar tres ideas en un orden cómodo para hablar.

Para quién trabajas

Empieza por tu cliente, no por ti. "Trabajo con comercios de barrio que quieren vender también por internet" dice mucho más que "soy consultor digital". Cuanto más concreto sea el perfil, más fácil será que alguien piense: "conozco a una persona que encaja".

Qué problema resuelves

Describe la situación incómoda que viven tus clientes antes de contar contigo. Un problema reconocible genera asentimientos. Evita la jerga técnica: si tienes que explicar una palabra, sobra la palabra.

Cómo se nota el cambio

Termina con el resultado, expresado con lenguaje cotidiano: más tiempo libre, menos errores en la facturación, pedidos que llegan ordenados. No hace falta inventar cifras. Una imagen clara del antes y el después vale más que un porcentaje sin contexto.

Ejemplos genéricos para adaptar

Fíjate en cómo cambia el efecto según la formulación. Son ejemplos inventados, pensados solo para ilustrar.

Versión pesada: "Soy gestor administrativo y ofrezco contabilidad, fiscalidad, laboral, trámites y asesoría integral."

Versión con foco: "Ayudo a autónomos que odian los papeles a tener sus cuentas al día para que no les persigan los plazos. Se nota cuando dejan de abrir el correo con miedo."

Versión pesada: "Hacemos diseño gráfico, web, fotografía y vídeo."

Versión con foco: "Preparamos la imagen de pequeñas empresas que están a punto de dar el salto y quieren que su web se parezca a lo buenas que son."

Observa que la segunda versión de cada pareja es más corta, habla de personas y deja una puerta abierta para continuar.

Ensáyalo, pero sin sonar a guion

Lo ideal es tener dos o tres variantes y usar la que mejor encaje según con quién hables. Para practicar:

  • Grábate con el móvil y escúchate una sola vez. Notarás las muletillas enseguida.
  • Pruébalo con alguien que no sea de tu sector. Si lo entiende, vas bien.
  • Memoriza las ideas, no las frases exactas. Así sonarás natural.
  • Prepara una pregunta de vuelta, porque una buena conversación es de ida y vuelta.

Esa pregunta final es tu mejor herramienta. Después de presentarte, interésate: "¿Y tú, qué tipo de clientes buscas ahora?". Quien se siente escuchado recuerda mejor la conversación que quien solo ha oído un discurso.

Errores habituales que conviene evitar

Hay tropiezos que se repiten en casi todos los eventos:

  • Hablar demasiado tiempo sin dejar espacio para el otro.
  • Usar siglas o términos internos que nadie más conoce.
  • Intentar abarcar a todo el mundo como cliente potencial. Quien se dirige a todos no llega a nadie.
  • Presentarse con un tono de venta directa, que genera rechazo inmediato.
  • Olvidar que el pitch se adapta: no es lo mismo hablar con un posible cliente que con alguien que puede recomendarte.

Piensa también en el lenguaje corporal. Una sonrisa tranquila, contacto visual y un ritmo pausado hacen más por tu mensaje que cualquier frase brillante.

Adapta el mensaje al momento y al interlocutor

Un mismo pitch no sirve para todas las situaciones. Si estás en una mesa redonda con ocho personas, necesitas una versión de diez segundos, casi un titular. Si te cruzas con alguien junto a la mesa del café, puedes extenderte un poco más y dar un ejemplo.

Antes del evento, revisa la lista de asistentes si la hay y piensa a quién te gustaría conocer. Preparar una pregunta específica para cada persona demuestra interés y te da un buen punto de partida. Después del evento, repasa qué frases funcionaron y cuáles generaron caras de duda. Ese pequeño balance, hecho en cinco minutos, mejora tu siguiente presentación más que cualquier manual.

Da el paso en tu próximo evento

Preparar tu presentación te lleva una tarde, y el efecto se nota en cada reunión posterior. Si quieres ponerla a prueba en un entorno cercano, con empresarios de Madrid dispuestos a escuchar y a conversar, solicita tu invitación a Neting Demo y acude a la próxima reunión con tu pitch listo. También puedes escribirnos si prefieres que te contemos cómo funciona antes de decidir.

Neting Demo es una red de networking empresarial de Madrid basada en la confianza y las referencias.

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